Experiencia del paciente


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5.13. Grado de utilización en atención primaria de opioides de tercer escalón por tipo. Andalucía, otras Comunidades Autónomas y España, 2008.

5.13. Grado de utilización en atención primaria de opioides de tercer escalón por tipo. Andalucía, otras Comunidades Autónomas y España, 2008

Fuente:

Evaluación de la Estrategia en Paliativos del Sistema Nacional de Salud. Sanidad 2009
Ministerio de Sanidad y Política Social

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La utilización de opiodes de tercer escalón (morfina, fentanilo, oxicodona y buprenorfina) en la atención primaria en Andalucía, expresado en dosis diaria definidas por 1.000 habitantes y día dispensadas por receta, registró en 2010 la cifra de 2,31 dosis diarias definidas (DDD). Esta cifra es inferior a la observada con respecto a la media de España (3,60 DDD/1.000 hab) y con respecto a dos de las tres Comunidades Autónomas de comparación. Sin embargo, hay que destacar que el mayor porcentaje de uso del tipo de opioides en estas dos comunidades y a nivel nacional se debe fundamentalmente al uso de la buprenorfina, que no es un analgésico de elección en cuidados paliativos.


En atención primaria en Andalucía, al igual que a nivel nacional, se utiliza poco la morfina como fármaco de primera elección para el dolor y/o la disnea en comparación con el fentanilo, y que no tiene indicado aun su uso en la disnea. Respecto al conjunto de España, la desproporción del poco uso de la morfina en la atención primaria andaluza, con respecto a otros opioides, va más a favor del fentanilo en lugar de la brupenorfina, que como se expresó antes no es un fármaco de elección en cuidados paliativos.


En Andalucía se va aumentando progresivamente la cantidad de opioide utilizados en cuidados paliativos, con un avance acusado en los últimos años, aunque se utiliza de manera mucho más frecuente el fentanilo que la morfina, igual que a nivel nacional. Se usa menos en Andalucía la buprenorfina en comparación con la media nacional.


Para obtener una mejor efectividad y seguridad de los pacientes, la evidencia señala que la tendencia a prescribir debiera dirigirse a incrementar la prescripción de la morfina con respecto a otros opioides mayores, e incidir particularmente en atención primaria. El uso del resto de los opioides mayores debería efectuarse para casos de intolerancia a la morfina, a la ingesta oral, en rotación de opioides, o en determinadas indicaciones concretas.

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